¡Bienvenidos al cuarto piso! Jesús y Santana confiesan cómo los años de estar frente a las pantallas finalmente les pasaron factura, obligándolos a unirse al club de los «cuatro ojos» con lentes graduados. Entre quejas y risas, comparan los veloces exámenes de la vista modernos con los de antaño, platican lo caro y difícil que es elegir el armazón correcto sin arruinarse, y bromean sobre el mareo inicial al usar cristales bifocales. La plática fluye orgánicamente hacia otros ineludibles «achaques» de la edad: la nula resistencia al alcohol, la imperiosa necesidad de cenar ligero o hacer ayuno intermitente, y lo totalmente dependientes que nos hemos vuelto de la tecnología y los smartphones.
