En este segundo episodio de «Puro Verbo Digital», Jesús y Roberto, integrantes del «Colectivo sin Esquinas», exploran los desafíos y satisfacciones de iniciarse en el mundo de la música. La charla destaca el marcado contraste entre el pasado y el presente: mientras que hoy abundan los tutoriales en YouTube para aprender cualquier instrumento, anteriormente los músicos debían «cazar» tonos de canciones en la radio, lidiando con locutores que hablaban sobre la música y usando cintas adhesivas para poder grabar en casetes usados.
Los conductores comparten anécdotas personales de sus inicios, como el esfuerzo de Roberto trabajando en una raspadería para comprar su primera batería usada. Rememoran su mítica primera tocada, una extenuante jornada de 12 horas donde solo contaban con un repertorio limitado de 24 canciones que tuvieron que repetir incesantemente. En aquel entonces, el ingenio suplía la falta de equipo profesional: utilizaban bocinas de estéreos caseros y convirtieron una guitarra en bajo simplemente quitándole las cuerdas más delgadas. Tras cobrar sus primeros 850 pesos, el grupo decidió sacrificar una buena cena para ahorrar y comprar equipo, conformándose con comer «chicl-tortillas» y frijoles aguados de una tienda de 24 horas.

A pesar de las carencias iniciales, enfatizan que la disciplina y el ensayo diario fueron fundamentales para su crecimiento. Resaltan la importancia de mentores como Martín Corral, Dick Science y Arturo Abite, quienes les enseñaron que el conocimiento técnico y el «feeling» son esenciales y no siempre se captan en tutoriales. Finalmente, invitan a personas de todas las edades a incursionar en la música, pues esta expande el cerebro, mejora las relaciones y ofrece recompensas espirituales únicas, como el valor del aplauso. La entrevista concluye subrayando que la música permite mezclar géneros y estilos, enriqueciendo la ejecución artística y la conexión humana.
