¡El poder femenino toma los micrófonos! En el episodio número 16 del videopodcast «Puro Verbo Digital», Santana toma las riendas del programa en solitario, para abrir los micrófonos a una perspectiva completamente femenina. Las invitadas de honor son Guadalupe y Yelsy Norel . A lo largo de la charla, ambas mujeres comparten de manera profunda y sincera sus vivencias, centrando la conversación en los desafíos de la maternidad, el desarrollo profesional y las barreras sociales que enfrentan.

El equilibrio entre la maternidad y la vida profesional Uno de los primeros temas abordados es cómo logran balancear la intensa carga de ser madres de familia y profesionistas al mismo tiempo. Guadalupe toma la palabra para destacar que las mujeres son sumamente capaces de realizar ambas actividades, aunque reconoce que esto exige un esfuerzo extra bastante considerable. Ella explica que deben cumplir con metas laborales y proyectos en la oficina, para luego llegar a casa a lidiar con las tareas escolares, las madrugadas y la alimentación de los hijos. A pesar del agotamiento, Guadalupe enfatiza la importancia de la organización para poder encontrar pequeños espacios personales, ya sea para hacer ejercicio o disfrutar de un pasatiempo, lo cual hace que el esfuerzo sea sumamente satisfactorio. Por su parte, Yelsy Norel complementa esta idea compartiendo su experiencia con hijos mayores. Yelsy menciona que, aunque hay momentos estresantes, la carga se aligera porque sus hijos ya colaboran con las actividades del hogar, demostrando que siempre se puede encontrar la manera de sacar el trabajo adelante sin descuidar el esparcimiento.
El machismo arraigado y la carga de las costumbres La conversación se torna más crítica cuando abordan el tema del machismo en Sinaloa. Ambas invitadas coinciden rotundamente en que las actitudes machistas siguen muy presentes en la sociedad. Guadalupe profundiza en este fenómeno, señalando que su generación lidia con costumbres sumamente arraigadas. Critica duramente la expectativa tradicional de que la mujer es la única responsable de lavar, planchar, trapear y cocinar. Ilustra esta problemática con una situación cotidiana que le genera mucha frustración: el hecho de que, en muchas familias, aunque ambos cónyuges trabajen la misma cantidad de horas y aporten económicamente al hogar, el hombre se niega a servirse su propia comida y espera a que su esposa llegue de trabajar para atenderlo. Guadalupe argumenta que la sociedad necesita evolucionar urgentemente en este pensamiento, promoviendo que las parejas se ayuden mutuamente y compartan las responsabilidades de forma equitativa.
La educación de los hijos como solución y el contraste generacional Al buscar soluciones para erradicar estas actitudes misóginas, ambas invitadas coinciden en que el cambio debe gestarse desde el hogar. Yelsy Norel propone que se debe «empezar de cero» y criar hijos que sean verdaderamente autosuficientes, para evitar que repitan los patrones machistas con sus futuras parejas.
En este sentido, reflexionan sobre el abismal contraste entre la educación que ellas recibieron y la forma en que se cría a los niños hoy en día. Guadalupe recuerda que creció en una familia de seis hermanos bajo una disciplina férrea, donde bastaba una mirada de su madre para que todos obedecieran. Ella valora profundamente esa educación basada en el respeto y los valores, y critica la actual tendencia de los padres a ser demasiado permisivos. Guadalupe expresa su molestia al ver lo que denomina «niños cristal», a quienes no se les ponen límites claros y a quienes se les permite hacer berrinches en lugares públicos sin que los padres intervengan. Su postura es firme: no aplicar correctivos adecuados a tiempo le hace un gran daño a los propios hijos.
Lecciones invaluables aprendidas de los hijos A pesar de sus críticas a las nuevas formas de crianza, tanto Guadalupe como Yelsy reconocen que sus propios hijos les han dado lecciones de vida sorprendentes. Guadalupe confiesa su asombro ante la inmensa seguridad y desenvoltura de sus hijos. A diferencia de ella, que creció sintiéndose insegura y sobreprotegida por ser la única mujer entre puros hermanos varones, sus hijos no le tienen miedo a nada, hablan con propiedad frente a los micrófonos y dominan la tecnología como expertos.
Por su parte, Yelsy comparte una anécdota profundamente conmovedora sobre la nobleza de su hijo pequeño. Relata que, al salir de la escuela, su hijo vio a otro niño de su edad vendiendo productos en la calle. A pesar de que Yelsy le había dado dinero para sus propios gastos, el niño decidió regalarle todo su dinero al pequeño vendedor, demostrando una inmensa empatía. Yelsy cuenta con orgullo que esta acción desinteresada fue un claro indicador de que está inculcando valores sólidos en sus hijos.
El miedo a ser «suegras metiches» y la complejidad profesional En la recta final de la entrevista, el conductor las invita a visualizarse en el futuro, cuando sus hijos sean adultos independientes. Entre risas y cierta angustia, ambas invitadas confiesan su mayor temor: convertirse en «suegras metiches». Guadalupe y Yelsy concluyen que lo más sano será no entrometerse en las decisiones de sus hijos adultos, esperando que la educación que les brindaron sea suficiente para que construyan relaciones sanas y no toleren ningún tipo de violencia.
Finalmente, el episodio cierra reconociendo la enorme complejidad del trabajo que realizan juntas. Santana elogia su capacidad para manejar sus múltiples roles en el hogar y desempeñarse de manera impecable en el delicado negocio de los seguros, una profesión sumamente noble pero donde está en juego el patrimonio y la vida de las personas. Ambas invitadas se despiden muy agradecidas por el espacio y la oportunidad de haber alzado la voz.
